
En el síndrome de Tourette habría que distinguir los
síntomas anteriores de otros de carácter ‘obsceno’ que, aunque muy llamativos
son poco frecuentes pues menos del 15% de los pacientes suele presentarlos. Es
el caso de la coprolalia, que es una tendencia a decir palabrotas o a utilizar
lenguaje obsceno de forma compulsiva e incontrolada, y la copropraxia o
tendencia a efectuar gestos groseros.
Estos síntomas, así como las dificultades de aprendizaje
y en las funciones ejecutivas que aparecen frecuentemente, tienen un impacto
directo en la calidad de vida de los pacientes por los problemas que ocasionan
a nivel escolar, laboral y en las relaciones sociales. Por ello no sólo deben
ser incluidos dentro de los planes de tratamiento sino que podrían ser
utilizados como un indicador de la eficacia de los mismos.
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